Ingredientes:

  • 2 calabacines medianos (600g)
  • 1 cebolla blanca grande (200g)
  • 6 huevos XL de corral (360g)
  • 60ml de Aceite de Oliva Virgen Extra
  • 5g de sal marina
  • 1 pizca de pimienta negra

Instrucciones:

  1. Lava y corta los 600g de calabacín en rodajas finas o dados pequeños, según tu preferencia. Espolvorea un poco de sal sobre ellos y déjalos reposar en un colador durante 10 minutos. Este paso es vital para eliminar el exceso de humedad que arruinaría la estructura de nuestra Tortilla de calabacín.
  2. Pica la cebolla blanca (200g) en juliana fina. Calienta los 60ml de aceite de oliva en la sartén a fuego medio bajo. Añade la cebolla y cocina lentamente hasta que esté traslúcida y comience a dorarse, lo que tomará unos 8 a 10 minutos. No tengas prisa; aquí es donde construimos la profundidad del plato.
  3. Incorpora el calabacín escurrido a la sartén con la cebolla. Sube un poco el fuego y saltea 10 minutos hasta que los bordes del calabacín se vean tiernos y ligeramente caramelizados. El aroma en tu cocina en este momento debería ser irresistible, un preludio de lo que viene.
  4. Mientras los vegetales se templan un poco, casca los 6 huevos XL en un bol grande. Añade los 5g de sal y la pimienta negra. Bate con energía pero sin incorporar demasiado aire, buscamos una mezcla homogénea, no un merengue.
  5. Vierte los vegetales calientes directamente en el bol con los huevos. Mezcla suavemente y deja reposar 3 minutos. Nota: Este breve descanso permite que el calor residual de la verdura empiece a coagular muy ligeramente el huevo, creando una unión más fuerte.
  6. Limpia la sartén con un papel de cocina y añade apenas unas gotas de aceite. Caliéntala a fuego medio alto. Vierte la mezcla y, con una espátula, mueve un poco el centro durante los primeros 30 segundos, como si hicieras un revuelto rápido.
  7. Baja el fuego a medio. Pasa la espátula por los bordes para separarlos de las paredes de la sartén. Cocina durante 2 o 3 minutos hasta que veas que la base está firme y dorada.
  8. Coloca el plato sobre la sartén. Con un movimiento firme y decidido, dales la vuelta. Desliza la tortilla de nuevo hacia la sartén con cuidado. Si algo se sale, usa la espátula para meterlo hacia adentro y recuperar la forma circular.
  9. Cocina por el otro lado durante 2 minutos más si la quieres jugosa, o 4 minutos si prefieres un cuajado completo. Toca el centro con un dedo; si rebota como una almohadilla, está lista.
  10. Desliza la tortilla a un plato limpio y deja que repose al menos 5 minutos antes de cortarla. Esto asienta los jugos internos y facilita un corte limpio y elegante.