Ingredientes:

  • 200 g de Queso Manchego curado
  • 200 g de Queso Brie
  • 150 g de Queso Gorgonzola
  • 150 g de Queso de cabra en rulo
  • 150 g de Jamón Ibérico en lonchas finas
  • 100 g de Salchichón en rodajas
  • 100 g de Lomo embuchado en láminas
  • 150 g de Uvas rojas o verdes
  • 100 g de Higos frescos
  • 50 g de Mermelada de higos
  • 30 g de Miel de acacia
  • 100 g de Nueces pecana
  • 150 g de Picos o crackers
  • 50 g de Aceitunas gordales

Instrucciones:

  1. Temperar los quesos. Saca los cuatro quesos del refrigerador 60 minutos antes. Siente cómo el aroma del gorgonzola empieza a llenar la cocina; ese es el momento en que el queso está listo para ser cortado. Nota: Si el brie se vuelve demasiado blando, devuélvelo al frío 5 minutos.
  2. Realizar cortes estratégicos. Corta el manchego en triángulos irregulares, el queso de cabra en rodajas de 2 cm y deja el brie entero, pero extrae una cuña para invitar a los comensales a servirse. Dobla el jamón ibérico creando rosas o abanicos.
  3. Anclar los elementos principales. Coloca los cuencos con la miel, la mermelada de higos y las aceitunas gordales en puntos opuestos de la tabla. Sitúa los bloques de queso más grandes cerca de estos cuencos para crear estaciones de sabor.
  4. Crear ríos de frutas. Rellena los huecos entre los quesos con las uvas y los higos cortados. Busca que las uvas fluyan como un río que conecta el manchego con el brie, llenando los espacios vacíos.
  5. Distribuir los frutos secos. Esparce las nueces pecana en los pequeños recovecos que hayan quedado. Esto añade una textura crujiente que rompe la monotonía de lo cremoso.
  6. Colocar los embutidos. Distribuye el salchichón y el lomo embuchado en grupos, no los pongas todos juntos. Intercala el lomo cerca del queso de cabra y el salchichón cerca del manchego.
  7. Finalizar con los picos. Coloca los picos o crackers en los bordes y en el centro, asegurándote de que haya acceso fácil desde cualquier ángulo de la tabla.
  8. Toque final de aroma. Si tienes una rama de romero fresco o unas hojas de menta, colócalas en los espacios restantes. El aroma herbal despertará los sentidos antes del primer bocado.