Ingredientes:

  • 500g de ricotta fresca de alta calidad
  • 25g de sal marina fina sin yodo
  • 15g de sal marina gruesa

Instrucciones:

  1. Coloca los 500g de ricotta en una gasa y deja que suelte el suero sobrante durante 2 horas en el frigorífico.
  2. Mezcla la ricotta con 15g de la sal marina fina en un bol, asegurando que se distribuya por toda la masa.
  3. Introduce la mezcla en el molde forrado con gasa. Nota: Presiona con fuerza para eliminar huecos de aire.
  4. Coloca un peso de al menos 1 kg sobre el queso y deja reposar 24 horas en la nevera. Observarás un goteo constante de suero claro.
  5. Retira el queso del molde, quita la gasa y frota el exterior con los 10g restantes de sal fina.
  6. Coloca la pieza sobre una rejilla. El aroma empezará a recordar a la leche madura.
  7. A las 48 horas, cubre la superficie con los 15g de sal gruesa. Esto crea la textura característica.
  8. Deja secar en la parte menos fría de la nevera durante 3 días más. El queso debe sonar sólido al golpearlo suavemente.
  9. Retira el exceso de sal gruesa con un cepillo suave antes de consumir.