Ingredientes:
- 500g de ricotta fresca de alta calidad
- 25g de sal marina fina sin yodo
- 15g de sal marina gruesa
Instrucciones:
- Coloca los 500g de ricotta en una gasa y deja que suelte el suero sobrante durante 2 horas en el frigorífico.
- Mezcla la ricotta con 15g de la sal marina fina en un bol, asegurando que se distribuya por toda la masa.
- Introduce la mezcla en el molde forrado con gasa. Nota: Presiona con fuerza para eliminar huecos de aire.
- Coloca un peso de al menos 1 kg sobre el queso y deja reposar 24 horas en la nevera. Observarás un goteo constante de suero claro.
- Retira el queso del molde, quita la gasa y frota el exterior con los 10g restantes de sal fina.
- Coloca la pieza sobre una rejilla. El aroma empezará a recordar a la leche madura.
- A las 48 horas, cubre la superficie con los 15g de sal gruesa. Esto crea la textura característica.
- Deja secar en la parte menos fría de la nevera durante 3 días más. El queso debe sonar sólido al golpearlo suavemente.
- Retira el exceso de sal gruesa con un cepillo suave antes de consumir.