Ingredientes:
- 500 g de garbanzos cocidos
- 400 g de bacalao desalado
- 500 g de espinacas frescas
- 1 cebolla mediana
- 2 dientes de ajo
- 1 pimiento verde italiano
- 2 tomates maduros rallados
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- 1/2 cucharadita de comino molido
- 1 hoja de laurel
- 100 ml de aceite de oliva virgen extra
- 1.5 litros de agua o caldo de verduras
- Sal y pimienta negra al gusto
- 2 huevos duros (opcional)
- Rebanadas de pan tostado (opcional)
Instrucciones:
- Si usas bacalao salado, desálalo sumergiéndolo en agua fría durante 24-48 horas, cambiando el agua cada 8 horas. Si usas bacalao desalado, asegúrate de que no tenga espinas.
- En la olla con aceite de oliva, sofríe la cebolla, el ajo y el pimiento verde hasta que estén blandos y translúcidos.
- Incorpora el tomate rallado, el pimentón dulce, el comino y la hoja de laurel. Sofríe durante unos minutos hasta que el tomate pierda su acidez.
- Añade el bacalao al sofrito y cocina durante unos minutos para que se impregne de los sabores.
- Incorpora los garbanzos cocidos y las espinacas. Remueve bien.
- Vierte el agua o caldo caliente en la olla. Sazona con sal y pimienta al gusto.
- Lleva el potaje a ebullición, luego reduce el fuego y cocina a fuego lento durante unos 30 minutos, o hasta que los sabores se hayan mezclado y el bacalao esté tierno.
- Retira la hoja de laurel antes de servir. Sirve el potaje caliente, adornado con huevo duro troceado y acompañado de rebanadas de pan tostado, si lo deseas. ¡Disfruta tu potaje de vigilia!