Ingredientes:
- 500g de garbanzos (variedad Pedrosillano o Blanco Lechoso, remojados 12 horas)
- 1.5 Litros de caldo de cocido o agua
- 1 Hoja de laurel
- 1 Hueso de jamón
- 150g de chorizo asturiano o de pueblo
- 100g de morcilla de cebolla
- 100g de panceta curada
- 1 Cebolla grande, picada finamente
- 3 Dientes de ajo
- 1 Cucharadita de pimentón de la Vera dulce
- 1 Rebanada de pan del día anterior
- 10 Almendras crudas
- 2 Cucharadas de aceite de oliva virgen extra
Instrucciones:
- Sumerge los 500g de garbanzos en abundante agua templada con una pizca de sal durante 12 horas.
- En una olla grande, pon a calentar el 1.5 litros de caldo. Cuando empiece a hervir, añade los garbanzos escurridos, el hueso de jamón y el laurel.
- Incorpora la panceta y el chorizo entero. Cocina a fuego medio durante 30 min retirando la espuma que suba a la superficie.
- Mientras, en una sartén con el aceite de oliva, fríe la rebanada de pan y las 10 almendras hasta que estén crujientes y de color ámbar oscuro. Retira y reserva.
- En ese mismo aceite, pocha la cebolla picada y los ajos laminados. Cuando la cebolla esté transparente, añade el pimentón de la Vera.
- Remueve el pimentón solo 10 segundos y añade un chorrito de caldo frío para cortar la cocción. Evita que el pimentón se queme o el guiso amargará.
- En el mortero, machaca el pan frito, las almendras y un poco de caldo hasta obtener una pasta densa y rugosa.
- Vierte el sofrito y el majado en la olla principal. Añade la morcilla de cebolla en este momento.
- Cocina todo junto 5 minutos más hasta que los garbanzos estén tiernos como mantequilla.
- Apaga el fuego y deja reposar 15 minutos antes de servir. La magia ocurre aquí.