Ingredientes:

  • 600 g de pechuga de pollo cortada en cubos de 3 cm
  • 1 cucharada de aceite vegetal
  • 1 pizca de sal
  • 60 ml de salsa de soja japonesa
  • 60 ml de mirin
  • 60 ml de sake
  • 30 g de azúcar blanca o morena
  • 1 cucharada de semillas de sésamo tostadas
  • 10 g de cebolleta picada (solo la parte verde)

Instrucciones:

  1. Secar la proteína. Usa papel de cocina para eliminar toda la humedad superficial de los 600 g de pollo. Nota: La humedad es enemiga del sellado; si el pollo está húmedo, se cocerá al vapor en lugar de dorarse.
  2. Calentar el metal. Pon el aceite vegetal en una sartén amplia a fuego alto hasta que veas un ligero humo.
  3. Sellar con fuerza. Añade el pollo y la pizca de sal. Cocina sin mover demasiado hasta que la base esté dorada y crujiente.
  4. Girar y dorar. Voltea los cubos para sellar el otro lado por unos 2 minutos más.
  5. Desglasar la sartén. Vierte el sake, el mirin y la salsa de soja. Nota: El siseo que escuchas es el alcohol evaporándose y levantando los sabores pegados al fondo.
  6. Incorporar el dulzor. Añade los 30 g de azúcar y remueve para que se disuelva por completo.
  7. Reducir el líquido. Baja el fuego a medio y deja que la salsa burbujee hasta que veas que las burbujas se vuelven grandes y densas.
  8. Napar el pollo. Mueve el pollo constantemente para que cada trozo quede envuelto en la salsa que ahora debe tener consistencia de jarabe.
  9. Toque final de textura. Apaga el fuego y añade las semillas de sésamo tostadas.
  10. Refrescar y servir. Esparce la cebolleta picada justo antes de llevar al plato para mantener el color verde vibrante.