Ingredientes:
- 400g de harina de avena integral
- 100g de copos de avena enteros
- 350ml de agua tibia
- 7g de levadura seca de panadería
- 10g de sal marina fina
- 1 cucharada de miel de abeja
- 30ml de aceite de oliva virgen extra
- 20g de semillas de chía o lino
Instrucciones:
- Mezcla los 350ml de agua tibia con la miel y la levadura en un cuenco pequeño. Deja reposar 10 minutos hasta que veas una espuma burbujeante en la superficie.
- En el bol grande, combina los 400g de harina de avena, los 100g de copos, la sal y las semillas de chía. Asegúrate de que la sal esté bien distribuida para que no entre en contacto directo y brusco con la levadura activada.
- Vierte la mezcla de levadura y los 30ml de aceite de oliva sobre los ingredientes secos. Usa una espátula de silicona para integrar todo hasta obtener una masa pegajosa pero homogénea.
- Cubre el bol con un paño húmedo y deja fermentar en un lugar cálido durante 30 minutos. Verás que la masa no crece tanto como una de trigo, pero se volverá más elástica y menos líquida.
- Engrasa tu molde y vierte la masa con cuidado. Alisa la superficie con el dorso de una cuchara mojada en agua para que no se pegue. Esparce unos cuantos copos de avena extra por encima para decorar.
- Introduce el molde en el horno precalentado a 180°C (350°F). Hornea durante 45 minutos hasta que la superficie esté dorada y suene hueco al golpearlo. Nota: Coloca una bandeja con un poco de agua en la base del horno para generar vapor.
- Saca el pan del horno y déjalo reposar 5 minutos en el molde. Luego, desmóldalo y pásalo a una rejilla metálica. Este paso es vital para que la base no se humedezca con su propio vapor.