Ingredientes:
- 500 ml de nata líquida para montar (mínimo 35% materia grasa)
- 120 ml de leche entera
- 1 vaina de vainilla, partida por la mitad y raspada (o 1 cucharadita de extracto de vainilla de buena calidad)
- 6 yemas de huevo grandes
- 75 g de azúcar granulada
- Una pizca de sal
- 6 cucharadas de azúcar granulada, divididas equitativamente
Instrucciones:
- Precalentar el horno a 150°C. Preparar un baño maría llenando una fuente para horno con agua caliente hasta la mitad.
- En un cazo, combinar la nata, la leche y la vaina de vainilla. Calentar a fuego medio hasta que esté a punto de hervir, luego retirar del fuego y dejar infusionar durante 30 minutos. Retirar la vaina de vainilla.
- En un bol grande, batir las yemas de huevo, el azúcar y la sal hasta que estén pálidas y ligeramente espesas.
- Verter lentamente la crema caliente sobre la mezcla de yemas, batiendo constantemente para evitar que se cocinen las yemas.
- Colar la mezcla a través de un colador fino para eliminar cualquier posible grumo. Verter la crema en los ramequines, llenándolos casi hasta el borde.
- Colocar los ramequines en la fuente con agua caliente. Hornear durante 30-40 minutos, o hasta que los bordes estén firmes pero el centro siga tembloroso.
- Retirar los ramequines del baño María y dejar enfriar a temperatura ambiente. Luego, cubrir con film transparente y refrigerar durante al menos 4 horas.
- Justo antes de servir, espolvorear uniformemente una cucharada de azúcar sobre la superficie de cada crème brûlée. Usar un soplete de cocina para caramelizar el azúcar, moviéndolo constantemente para obtener un color dorado uniforme.
- Dejar reposar el caramelo durante unos minutos para que se endurezca. Servir inmediatamente y disfrutar.