Ingredientes:
- 1 cochinillo entero (4-5 kg), limpio y preparado
- 1/2 taza (100g) de sal marina gruesa
- 1 cucharada de pimienta negra recién molida
- Opcional: Ramitas de romero o tomillo fresco
- 1 taza (240 ml) de agua
- 1/2 taza (120 ml) de vino blanco seco (opcional)
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
Instrucciones:
- Seca completamente el cochinillo, por dentro y por fuera. Esto es crucial para una piel crujiente.
- Frota generosamente el cochinillo con sal marina gruesa y pimienta negra, enfocándote en la piel. Opcionalmente, rellena la cavidad con ramitas de romero o tomillo.
- Para una piel aún más crujiente, refrigera el cochinillo descubierto durante 12-24 horas. Esto ayuda a secar aún más la piel.
- Precalienta el horno a 150°C (300°F).
- Coloca el cochinillo en una rejilla para asar (si la usas) dentro de la bandeja para hornear, con la piel hacia arriba. Agrega agua y vino opcional al fondo de la bandeja.
- Asa durante 2-2.5 horas, rociando con los jugos de la bandeja cada 30 minutos. ¡Aquí tienes tu cochinillo al horno!
- Aumenta la temperatura del horno a 200°C (400°F).
- Continúa asando durante otros 30-45 minutos, o hasta que la piel esté dorada y muy crujiente. Vigila cuidadosamente para evitar que se queme. Un termómetro para carne insertado en la parte más gruesa de la pata debe marcar 82-88°C (180-190°F).
- Retira del horno y deja reposar durante 15-20 minutos antes de cortar. Esto permite que los jugos se redistribuyan, resultando en una carne más tierna.
- Tradicionalmente, el cochinillo se corta con un plato para demostrar su ternura (¡Ojo! Ten cuidado!), pero un cuchillo también funciona bien. Sirve inmediatamente.