Ingredientes:
- 2 calabacines medianos (aprox. 400g)
- 50 g de almendras laminadas
- 40 g de queso Parmesano en cuña
- 60 ml de aceite de oliva virgen extra
- 20 ml de zumo de limón fresco
- 1 g de ralladura de limón
- 2 g de sal escamada
- 1 g de pimienta negra molida
- 5 g de hojas de albahaca fresca
Instrucciones:
- Pon las 50 g de almendras laminadas en una sartén fría y calienta a fuego medio hasta que huelan a nuez y estén doradas. Se queman en segundos, no les quites el ojo de encima.
- Lava los 2 calabacines y corta los extremos. No los peles; la piel aporta un color verde vibrante y una textura necesaria.
- Pasa los calabacines por la mandolina para obtener círculos perfectos de 1mm de grosor.
- En un frasco pequeño, mezcla los 60 ml de aceite de oliva, los 20 ml de zumo de limón y la ralladura. Agita con energía hasta que la mezcla se vea opaca y densa.
- Coloca las láminas de calabacín en una fuente grande, solapándolas ligeramente como si fueran escamas de pez.
- Esparce los 2 g de sal escamada y el gramo de pimienta negra recién molida sobre la verdura.
- Con un pelador de patatas, saca virutas de los 40 g de queso Parmesano y distribúyelas de forma irregular.
- Reparte las almendras tostadas y las 5 hojas de albahaca fresca (rómpelas con las manos para liberar el aroma).
- Vierte la emulsión de limón justo antes de llevar a la mesa hasta que cada lámina brille bajo la luz.