Ingredientes:

  • 500 g de carne picada de ternera (80% magra, 20% grasa)
  • 15 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 100 g de cebolla blanca, picada finamente
  • 100 g de pimiento rojo, en cubos pequeños
  • 15 g de ajo, picado
  • 5 g de sal fina
  • 2 g de pimienta negra molida
  • 3 g de comino molido
  • 3 g de pimentón dulce
  • 60 ml de caldo de carne o vino blanco seco
  • 5 g de perejil fresco, picado

Instrucciones:

  1. Calentar el aceite en una sartén a fuego medio alto. Añadir la cebolla y el pimiento rojo, salteando 5 min hasta que estén translúcidos y ligeramente dorados. Nota: No los quemes, solo queremos que suelten su dulzor.
  2. Incorporar el ajo picado y cocinar 1 min más. Nota: El ajo se quema rápido y se vuelve amargo, por eso va al final del sofrito.
  3. Subir el fuego al máximo e incorporar la carne picada. Dejar que se dore sin remover durante 2 minutos hasta que se forme una costra marrón oscura. Nota: Este es el paso más importante; no tengas miedo al humo ligero.
  4. Desmenuzar la carne con la espátula. Cocinar 4 min hasta que el color sea uniforme y no haya trozos rojos.
  5. Añadir la sal, la pimienta, el comino y el pimentón. Remover durante 1 min hasta que las especias huelan intensamente. Nota: Tostar las especias en la grasa despierta sus aceites esenciales.
  6. Verter el caldo o vino blanco. Raspar el fondo de la sartén con la espátula mientras el líquido burbujea violentamente. Nota: Aquí es donde ocurre la magia del sabor.
  7. Cocinar a fuego medio 5 min hasta que el líquido se reduzca a la mitad y se convierta en una salsa espesa que abraza la carne.
  8. Retirar del fuego y espolvorear el perejil fresco picado. Nota: El perejil aporta un frescor necesario para contrastar la grasa.