Ingredientes:

  • 400g de bacalao desalado (migas o lomos sin espinas)
  • 100ml de leche entera
  • 200ml de aceite de oliva virgen extra (variedad suave)
  • 2 dientes de ajo pelados y laminados
  • 1 pizca de pimienta blanca molida
  • 1 pizca de nuez moscada

Instrucciones:

  1. Confitar los ajos. Pon el aceite de oliva en la cacerola con los ajos laminados a fuego muy bajo. Nota: El objetivo es que el ajo suelte su aroma sin dorarse en exceso.
  2. Preparar el bacalao. Seca los 400g de bacalao con papel absorbente. Nota: El agua es el enemigo de una buena emulsión grasa.
  3. Escalfar el pescado. Introduce el bacalao en el aceite aromatizado. Cocina unos 5 minutos hasta que veas que las lascas se separan fácilmente.
  4. Retirar y escurrir. Saca el bacalao y los ajos del aceite. Reserva el aceite en una jarra para ir añadiéndolo poco a poco después.
  5. Calentar la leche. En otra cacerola pequeña, calienta los 100ml de leche con la nuez moscada y la pimienta blanca. Nota: No dejes que hierva, solo que esté tibia al tacto.
  6. Comenzar la mezcla. Coloca el bacalao y los ajos en el vaso de la batidora o en un bol amplio.
  7. Emulsionar. Empieza a triturar a velocidad baja mientras viertes el aceite en un hilo fino y constante. Verás cómo la mezcla se vuelve blanquecina y espesa.
  8. Añadir la leche. Incorpora la leche tibia poco a poco sin dejar de batir. Nota: Esto ajustará la cremosidad final y el color.
  9. Punto de sal. Prueba la mezcla. El bacalao suele aportar suficiente sal, pero ajusta si es necesario.
  10. Reposo. Deja templar unos minutos antes de servir hasta que la textura se asiente y gane cuerpo.