Ingredientes:
- 500 ml Leche entera
- 4 Yemas de huevo grandes
- 100 g Azúcar granulada
- 40 g Maicena (fécula de maíz)
- 1 Piel de limón (solo la parte amarilla)
- 1 Rama de canela
- 15 g Mantequilla sin sal (para la crema)
- 250 g Harina de trigo común (todo uso)
- 50 g Mantequilla sin sal (fría, para la masa)
- 60 ml Agua tibia
- 45 ml Vino blanco seco (o Jerez Fino)
- 1 Huevo grande
- 3 g Sal fina
- Aceite de girasol (o de oliva suave, suficiente para freír)
- 50 g Azúcar glas
- 5 g Canela molida
Instrucciones:
- Calentar la leche con la mitad del azúcar, la piel de limón y la rama de canela. Retirar del fuego justo antes de que hierva y dejar infusionar por 15 minutos. Retirar la canela y el limón.
- En un bol aparte, batir vigorosamente las yemas con el resto del azúcar hasta blanquear. Incorporar la maicena a la mezcla de yemas y batir hasta eliminar los grumos.
- Verter la leche infusionada y tibia poco a poco sobre la mezcla de yemas, batiendo constantemente. Volver la mezcla al cazo y cocinar a fuego medio-bajo, removiendo sin parar hasta que la crema espese notablemente (aprox. 3-5 minutos).
- Retirar del fuego e incorporar la mantequilla (si se usa). Cubrir la superficie de la crema directamente con film transparente ('a piel') para evitar la costra. Enfriar a temperatura ambiente y luego refrigerar por al menos 1 hora.
- En un bol, combinar la harina y la sal. Agregar la mantequilla fría y desmigajar con los dedos hasta obtener una textura arenosa. Mezclar el agua tibia, el vino blanco y el huevo batido en otro recipiente. Verter los líquidos sobre la mezcla de harina y amasar hasta obtener una masa lisa y homogénea (5-7 minutos).
- Envolver la masa en film transparente y refrigerar por al menos 60 minutos. Esto es vital para relajar el gluten y permitir un estirado fino.
- Dividir la masa en porciones. Sobre una superficie enharinada, estirar la masa con rodillo hasta que quede extremadamente fina (casi transparente). Cortar la masa en cuadrados o rectángulos de aproximadamente 8x8 cm.
- Colocar una cucharada generosa de crema pastelera fría en el centro de cada cuadrado. Doblar la masa en diagonal para formar un triángulo. Presionar firmemente los bordes para sellarlos, asegurándose de que la crema no escape. (Opcional: Humedecer los bordes con agua para un mejor sellado).
- Calentar el aceite de girasol en una sartén profunda a una temperatura de 170°C a 180°C. Freír los bartolillos por tandas durante 1 a 2 minutos por cada lado, hasta que estén dorados y crujientes. Retirar y colocar sobre papel de cocina para drenar el exceso de aceite.
- Mientras los bartolillos aún están calientes, espolvorear generosamente con la mezcla de azúcar glas y canela molida. Dejar atemperar ligeramente antes de servir.