Ingredientes:

  • 400 g de arroz de grano largo o tipo Bomba
  • 30 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 2 dientes de ajo, pelados y machacados
  • 8 g de sal fina
  • 800 ml de agua filtrada
  • 1 hoja de laurel

Instrucciones:

  1. Coloca los 400 g de arroz en el colador de malla fina. Lava bajo el chorro de agua fría, moviendo los granos con suavidad. Detente solo cuando el agua salga cristalina, lo cual suele tardar unos 2 minutos.
  2. Calienta los 30 ml de aceite de oliva en la olla a fuego medio. Añade los 2 dientes de ajo machacados. Cocina hasta que el ajo empiece a dorarse y suelte su aroma característico.
  3. Incorpora el arroz bien escurrido. Remueve el arroz constantemente con el aceite durante 3 minutos. Notarás que los bordes de los granos se vuelven transparentes mientras el centro permanece blanco opaco. Este es el punto de nacarado ideal.
  4. Vierte los 800 ml de agua filtrada con cuidado para evitar salpicaduras. Añade los 8 g de sal y la hoja de laurel. Sube el fuego al máximo hasta que comience un hervor enérgico.
  5. Una vez que el agua hierva, remueve una sola vez para distribuir la sal. Baja el fuego al mínimo absoluto. Tapa la olla herméticamente para atrapar todo el vapor dentro. Cocina sin abrir la tapa durante 18 minutos exactos. El sonido cambiará de un burbujeo líquido a un siseo seco y rítmico.
  6. Apaga el fuego. Es fundamental no abrir la tapa todavía. Deja reposar el arroz durante 10 minutos adicionales.
  7. Abre la tapa y, con un tenedor (nunca una cuchara), remueve el arroz desde los bordes hacia el centro. Esto libera el vapor atrapado y separa los granos de forma definitiva.